Lectura en honor a Gabriel García Márquez, Palacio de Bellas Artes

Adrián Figueroa editor de cultura y ciencia, periódico La Crónica

Adrián Figueroa editor de cultura y ciencia, periódico La Crónica

 

Adrián Figueroa Nolasco, editor de cultura y ciencia del periódico La crónica de Hoy, lee un fragmento de la novela 100 años de soledad durante el homenaje póstumo a Gabriel García Márquez en el Palacio de Bellas Artes, México 2014.

Fotografía: Jorge Vargas (Conaculta)

Cien años de soledad

Fragmento
(1967)

[I]

         Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquíades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades. “Las cosas tienen vida propia —pregonaba el gitano con áspero acento—, todo es cuestión de despertarles el ánima.” José Arcadio Buendía, cuya desaforada imaginación iba siempre más lejos que el ingenio de la naturaleza, y aun más allá del milagro y la magia, pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra. Melquíades, que era un hombre honrado, le previno: “Para eso no sirve.” Pero José Arcadio Buendía no creía en aquel tiempo en la honradez de los gitanos, así que cambió su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados. Úrsula Iguarán, su mujer, que contaba con aquellos animales para ensanchar el desmedrado patrimonio doméstico, no consiguió disuadirlo. “Muy pronto ha de sobrarnos oro para empedrar la casa”, replicó su marido. Durante varios meses se empeñó en demostrar el acierto de sus conjeturas. Exploró palmo a palmo la región, inclusive el fondo del río, arrastrando los dos lingotes de hierro y recitando en voz alta el conjuro de Melquíades. Lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo xv con todas sus partes soldadas por un cascote de óxido, cuyo interior tenía la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras. Cuando José Arcadio Buendía y los cuatro hombres de su expedición lograron desarticular la armadura, encontraron dentro un esqueleto calcificado que llevaba colgado en el cuello un relicario de cobre con un rizo de mujer.

WIRIKUTA NO SE VENDE, Minera

http://salvemoswirikuta.blogspot.mx/

Wirikuta no se vende
Wirikuta se defiende.
Pachamama Warriors
amor para mi gente.

Escuchando al desierto,
me encontré a mi mismo.
Fuerzas ancentrales
que guiaron mi camino

No lo pueden comprar,
no lo pueden pagar
por mucho dinero que tengan
aquí no vale nada.

No lo pueden comprar,
no lo pueden matar,
por mucho dinero que tengan
aquí no vale nada

Wirikuta no se vende
Wirikuta se defiende.
Pachamama Warriors
amor para mi gente.
Mi gente, mi gente,
amor para mi gente.
Mi gente, mi gente.

Wirikuta no se vende
Wirikuta se defiende.
Pachamama Warriors
amor para mi gente.

Con los abuelos
y con mi madre,
con mis hermanos
defendemos lo sagrado.

En este abrazo,
vamos alzando.
Lo que tenemos
de coraza lo ofrendamos.

En este abrazo,
vamos cantando.
Lo que tenemos
de coraza lo ofrendamos.

Hace muchos siglos
se vienen guardando
Los conociemientos
de un pueblo sagrado.

Origen del universo
pueblo milenario.
Escencia eterna
de los rezos elevados.

Maquinas más grandes
nos quieren correr.
Quieren llevarse el oro
y dejarnos sin él.

Pero nuestra alegría
se va contagiando,
nos viene diciendo,
nos viene llamando.

Pueblos enteros
se estan levantando.
El venado mestizo
nos viene guiando.

Llamando a los barrios,
al campo y la ciudad,
al corazón sagrado
de mi patria despertear.

Wirikuta está en peligro
alerta general,
los mercaderes de la tierra
la quieren saquear.

Contaminan el agua,
contaminan la tierra,
gobierno vende patria
y su trasnacional minera.

Tatewarí abuelo fuego
gipuri venado azul
Wirrarika mi pueblo
que ilumina con su luz.

Esta lucha es por la vida,
nuestro templo natural.
Unidos lograremos
esta destrucción parar.

Wirikuta no se vende
Wirikuta se defiende.
Pachamama Warriors
amor para mi gente.
Mi gente, mi gente,
amor para mi gente.
Mi gente, mi gente eee…

Fuera!
No dejaremos que le hagan guerra a la tierra
su falso progreso a mi gente envenena
se van para afuera todas sus mineras
pues este santuario sagrado se queda.

Cavando su tumba, inconcientes se entirran
cegados por el odio y la plata, que pena.
han olvidado todas sus promesas
por que para el politico la palabra no pesa

por eso en la lucha los cantores no cesan
AHO colectivo con esta regresa
descolonizandose el pueblo en defenza
si sumas tu voz esto cobra más fuerza.

Wirikuta no se vende
Wirikuta se defiende.
Pachamama Warriors
amor para mi gente.
Mi gente, mi gente,
amor para mi gente.
Mi gente, mi gente eee…

Se cuida y se defiende
Mi tierra no se vende.
Se cuida y se defiende
Wirikuta no se vende
Amor para mi gente

Mi tierrra no se vende
Se cuida y se defiende.