Memorias de dos hijos caracol, teatro El Granero

 

Memorias de dos hijos caracol

Por: María Teresa Adalid

http://www.cronica.com.mx/notas/2014/810954.html

La obra Memorias de dos hijos caracol muestra la crianza, costumbres y tradiciones en las familias mexicanas, así como el período de búsqueda que experimentan los niños con la intención de comprender su identidad y el sentido de la vida.

Coco nació en Yucatán y Toto en Chihuahua, a pesar de la distancia, ambos niños comparten los mismos gustos, problemas, inquietudes, miedos y sueños que predominan en la infancia, una etapa para descubrir, asombrarse y confrontarse con los problemas de la vida cotidiana, pero también con la capacidad de forjar lazos honestos de amistad y compartir grandes momentos a través de la imaginación.

Antonio Zúñiga interpreta a Toto un niño juguetón que se maravilla ante todo lo que le rodea. Vive en Ciudad Juárez junto a su estricta mamá y sueña con algún día convertirse en mariposa. Un día llega Coco (Conchi León), a la escuela donde asiste Toto. Ella es la nueva alumna cuya familia acostumbra viajar y a no fincar su lugar de residencia, por lo tanto, todo en su vida se vuelve temporal y efímero.  Los niños forjan una entrañable amistad a pesar de las diferencias de género, crianza y educativas.

“Toto es un niño que tiene muchas preguntas, salió al mundo pegado con un signo interrogación en la frente, es hiperactivo, tiene mucha imaginación, quiere transformarse en mariposa para volar lejos y ser distinto. Todavía está muy chico para reconocerse a sí mismo y se encuentra en la etapa de la identificación de las cosas, los colores, olores y la sexualidad”, comenta Antonio Zúñiga.

En cuanto a Coco, menciona que es una niña irreverente, distraída, atractiva y llena de vida, cuya cualidad es sacar lo mejor de la adversidad para sobrevivir.

Una peculiaridad del montaje es que ambos actores y directores aportan modismos y muletillas de su localidad, además del folclore y chispa del mexicano para encontrar el lado cómico ante la adversidad.

“Es un tipo de teatro regional, muy auténtico y entregado a la profundidad de nuestra propia alma y del sentido de cómo vemos la vida los mexicanos. Yo digo que es una obra de niños para niños, regional, trasvestista y entrañable. Además, tiene muchas experiencias personales de Conchi y mías aunque también hay partes de ficción”, dice Zúñiga.

Resalta que el vínculo que se logra con el público es debido a la relación que se muestra entre madre e hijos, su mutua incomprensión, frustración así como los momentos alegres y de convivencia.

Por eso, opina que los adultos deberían ver la obra porque ahí se encuentran las respuestas que tienen que saber los padres ante las miles de preguntas que diariamente hacen los niños.

Antonio Zúñiga reconoce que el teatro dirigido a los más pequeños le ha proporcionado grandes satisfacciones y enseñanzas.

“He aprendido muchísimo de este teatro, más de lo que pude aprender en el teatro para adultos. Hay un aspecto de los adolescentes y niños que está siempre por explotarse, enriquecer nuestro lenguaje, estructuras, formas de ver la vida hasta en la manera de actuar y concebir la escena. El teatro para niños tiene mucho potencial porque en México se hace el mejor del mundo”, finaliza.

Memorias de dos hijos caracol dramaturgia y dirección de Antonio Zúñiga y Conchi León se presenta hasta el 13 de abril, sábados y domingos a las 12.30 horas. Teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque.

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