Réquiem, Teatro Julio Castillo

Requiem

 

Réquiem, una sonata escénica que examina las razones de la existencia

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=725821

Por: María Teresa Adalid

 

 

La puesta en escena Réquiem es una reflexión acerca de la muerte, la vida y sus significados. Una sonata escénica con violines y actores que muestran la crueldad empecinada y al hombre abandonado, insatisfecho con su vida y sin dignidad. El autor israelí Hanoch Levin (1943-1999) retomó tres obras de Antón Chéjov:  El violín de Rostchild, La tristeza y En el barranco para elaborar este texto dramático, contundente, que permite hurgar en la miseria humana.

Al respecto, Enrique Singer, director del montaje, enfatiza el estilo crudo del dramaturgo al recrear con una plataforma elevada una atmósfera desoladora y el camino largo que parece no tener fin, con el diseño de Atenea Chávez y Auda Carraza. El color blanco predomina en los espacios íntimos como si fuera un proceso de purificación o una especie de purgatorio, y sólo unos cuantos árboles adornan la escena como sobrevivientes a la aridez y deterioro que permea en el entorno.

En ese lugar habitan personajes como una pareja de ancianos, un par de borrachos, dos prostitutas y una mujer joven que arrastra una pena. A veces coinciden  a bordo de una carreta de un hombre que perdió a su hijo y tiene la necesidad de compartir este hecho doloroso. No obstante, ningún pasajero se inmuta por la historia del conductor porque cada individuo está encerrado en las debilidades cotidianas. La carreta sigue su rumbo, llevando pasajeros hacia un tramo perdido entre Shangai y París, mientras el carretero mantiene en silencio su aullido.

El autor plantea la imposibilidad de los personajes para detenerse a reflexionar acerca de su vida: ¿Cómo no romperse por dentro ante la inesperada muerte de un ser querido?, ¿por qué mantener la llaga del dolor en la existencia?, ¿cuánto tiempo más resistirá?  La muerte, en este sentido, está presente en cada uno de los personajes y sus historias de dolor, como en la joven madre que en medio de la desolación acude a un ebrio y decrépito curandero que le muestra la realidad: su hijo murió a causa del agua hirviendo que le arrojó una mujer en la cabeza; mientras el anciano constructor de ataúdes, al perder a su esposa y compañera de vida, se da cuenta de que siempre la consideró como un objeto de poco valor; mientras tanto, el carretero orillado por las circunstancias termina derramando su dolor y lágrimas en una conmovedora confesión-narración al viejo caballo que tira de la carreta.

Este panorama sucede ante la atenta mirada de los querubines situados a un costado del escenario, encima de una escalera y con alas blancas gigantes, están a la espera de recoger a los difuntos, mientras la luna permanece serena, los pájaros continúan su camino y el espectador se mantiene atento.

Réquiem consigue momentos fuertes, reflexivos, a través de crueles desgarramientos de la humanidad, se nota un esfuerzo por profundizar  y volver al ser humano consiente exponiendo un reflejo de la realidad, del silencio que provoca la muerte, el arrepentimiento y el universo precario que está en continuo espiral.

Réquiem, poema sobre la muerte de Hannoch Levin con la traducción de Moisés Zukerman, se presenta hasta el 24 de febrero en el Teatro Julio Castillo del CCB ã Elenco: Miguel Flores, Emoé de la Parra, Harif Ovalle, Alejandra Maldonado, Arturo Reyes, Georgina Tábora, Rodolfo Nevarez, Carlos Orozco, Américo del Río y Haydeé Boetto a Jueves y viernes 20:00, sábados 19:00 y domingos 18:00 horas.

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